Hablamos con Alfonso Bordallo, profesor del curso de investigación en ICNSI

Alfonso Bordallo García (Fisio en Muscleblog)Alfonso Bordallo García es profesor de postgrado en Fisioterapia y de formación continua en el área de Neurociencias, Nutrición y Fisioterapia de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla), además es colaborador en distintas universidades e institutos como el Instituto de Ciencias de Nutrición y Salud (ICNS). Su perfil multidisciplinar, su lenguaje directo y capacidad analítica le ha convertido en uno de los divulgadores más influyentes sobre investigación y salud pública en las redes sociales.

Mucha gente que ha asistido a algún curso tuyo coincide en hacerse una pregunta: ¿Cómo puedes saber tanto de tantas disciplinas en el ámbito de la salud: nutrición, psicología, neurociencia, investigación…? ¿Cómo lo has conseguido?

Los primeros libros por los que me interesé fueron de filosofía. Leía a gente como Escohotado o Gasset. Creo que eso me enseñó a entender que la realidad es siempre compleja, y aprendí que debía comprender y desarrollar las cosas en profundidad, fuese donde fuese. Es curioso escuchar a un filósofo como Escohotado reflexionando sobre conceptos como el de sobrediagnóstico (aunque sin ponerle nombre), cuando hay muchos médicos y toda clase de sanitarios que no entienden lo que significa. Es importante analizar en profundidad el contexto y las relaciones entre las cosas, así como su desarrollo social y político. Creo que es la única forma de comprender la verdadera dimensión de los problemas.

Poco después comencé a leer libros de psicología y me encontré con el pensamiento de Seligman, Goleman, Festinger…

Más adelante empecé a hacer deporte, y me interesé por libros de nutrición y fisiología del ejercicio. A raíz de ello me inicié en la lectura de estudios científicos y comenzó mi interés por la salud.

En mi paso por la universidad me encontré con textos inaceptablemente fragmentados y superficiales, y ví que mucha información disponible en la literatura científica era suprimida sistemáticamente para que no molestase a las tesis de la academia ortodoxa. Por otro lado se nos conduce a la patología sin entender primero los determinantes fundamentales de la salud, algo surrealista. Aún peor, lo que ponía en mis apuntes, lo que iba observando en mis pacientes y lo que leía en los estudios científicos a menudo no tenía nada que ver, nada con nada. Fragmentar el conocimiento hasta desintegrarlo de la forma en la que se realiza en el sistema educativo lleva sin remedio a la pérdida de perspectiva, cuando no a una incomprensión absoluta de lo que se hace.

Por otro lado he trabajado con neuropsicólogos, médicos, psicólogos, trabajadores sociales, fisioterapeutas, enfermeros… esa riqueza clínica es inestimable. Y desde luego la experiencia con los pacientes, en mi caso sobre todo traumatológicos, neurológicos, reumatológicos y dolor crónico. La clínica real no se aprende en ningún libro y en ningún estudio científico. Creo que la mayoría de las personas atraídas por el dogmatismo científico y por los falsos determinismos biomédicos son personas que no se han enfrentado a la compleja realidad de tratar con personas enfermas.

Por otra parte también me influyeron algunas experiencias personales. Comprendí desde joven en primera persona lo que es la medicalización. Es decir, cómo la medicina en lugar de comprender los problemas de salud y adaptarse razonablemente a ellos, adapta la salud para que encaje con la medicina. La medicina se ha apartado de la comprensión biopsicosocial de los problemas de salud y para mí es inaceptable.

¿Qué es lo que aprende la gente en tus cursos sobre la interpretación de la evidencia científica?

A razonar. Creo que se sale siendo una persona más independiente, capaz de entender las cosas por uno mismo. Sistemáticamente me encuentro alumnos que cursan este tipo de asignaturas en distintas carreras en la universidad totalmente decepcionados. Se está enseñando una estadística superficial en torno a 4 conceptos planos, pero no se enseña a razonar los estudios y a entender lo que implican en el mundo real, y en el sistema de salud, que es precisamente lo que la gente necesita saber.

¿El sistema educativo va por buen camino?

El sistema educativo no educa, lo que hace es alfabetizar, es algo muy distinto. Enseñamos a leer, a escribir y se nos coacciona para memorizar tochos espantosos de los cuales nos examinan año tras año de nuestra vida. ¿Le sorprende a alguien que mucha gente especialmente sensible, creativa y con talento quede frustrada, desmotivada y fuera del sistema educativo?. Creo que es importante educar a la gente para que sea autosuficiente, creativa y darle la oportunidad para que desarrolle su propia vida. Cuando la gente alcanza los 20 o 25 años, incluso tras pasar todos esos requisitos con los que coaccionamos, no veo que se les den muchas oportunidades para desarrollar las ideas. Hay una inflación de títulos académicos que cada día valen menos.

En mi opinión la mayoría de carreras no tienen sentido en el modelo académico actual. Es caro, improductivo, inflexible, excluyente, lento, reduccionista, autoritario, militarista y liberticida. Tener a todo el mundo estudiando paja contra su voluntad y después una carrera hasta los 25 y 30 años es más interés político que interés educativo, y mantiene a mucha gente en un estado improductivo contra sus propios intereses durante 25 o 30 años.

¿Cómo sería para ti un sistema de salud ideal?

No tenemos un sistema de salud, tenemos un sistema de enfermos! La mayor parte de la esperanza de vida ganada en el siglo XX se deben a mejoras económicas, sociales y ambientales. La limpieza de las ciudades, la construcción de las casas, el acceso a los alimentos, el fin de las guerras y las hambrunas, la higiene, la educación o la potabilización del agua… la gente piensa que se debe a la medicina, y no entiende que todos estos desarrollos ocurrieron a la vez. Es difícil cuantificarlo pero algunos estudios muestran que la aportación de la medicina al aumento de la esperanza de vida que se ha dado en el siglo XX es de un 10 o un 20%.

La inversión en medicina se hace a expensas de otras partidas, detrayendo dinero que debería cubrir políticas medioambientales, socioeconómicas o psicosociales que salvan más vidas. El principal factor de riesgo para enfermar y morir es ser pobre, tener un nivel socioeducativo bajo… si quitamos dinero de ahí para comprar pastillas para el colesterol confundimos causas y consecuencias.

Estados Unidos tiene los peores registros de salud del mundo occidental incluso en personas de clase alta que se puede tratar con los mejores medios y la mejor tecnología médica. Pagan el precio de la medicalización a expensas de políticas de salud pública que salvarían más vidas. Dar clases de cocina en los colegios o subvencionar los gimnasios a la gente salva más vidas que hacer mamografías. Pero esto la gente no lo entiende, y los médicos hacen un gran esfuerzo para mirar a otro lado porque su sueldo depende de ello. El sistema de salud debería comenzar por ahí.

¿Qué opinas de la dinámica que hay actualmente en medicina?

En general la gente no es consciente de que la medicina es ante todo un negocio. Las urgencias (cuando son urgencias de verdad) suelen funcionar bastante bien y se suele anteponer la necesidad del paciente a todo lo demás. Sin embargo el tema de las enfermedades crónicas, los chequeos médicos y la medicina preventiva es el mayor negocio que existe sobre la faz de la tierra, y ahí se antepone el lucro a las necesidades del paciente. La gente no entiende esta diferencia. La mayor parte del gasto médico va destinada a la medicina del lucro, no a la medicina que salva vidas. Faltan políticas de salud pública, y sobra medicina.

¿Y en la ciencia?

En general no se investigan curas, se investigan mercados. Esta es la razón por la que no se ha desarrollado en décadas un antiviral contra el ébola. No es un mercado lucrativo. Pero en fármacos para el colesterol se han gastado millonadas en desarrollar decenas distintos, cuando hacen exactamente lo mismo, y además usados en personas sin un infarto previo los estudios no muestran de forma solvente que salven una sola vida. Y eso que los realizan las farmacéuticas teniendo el control de la metodología de arriba a abajo. Se escucha mucho el discurso de que “hay que invertir más en I+D”. Esto es muy bonito, pero sabemos lo que se está haciendo con ese dinero?

Por otro lado, la mayoría de tratamientos no tienen respaldo científico sólido. Bien porque los estudios están sesgados, bien porque el efecto es residual y la carga de riesgo inaceptable, o bien porque hay alternativas mejores que desgraciadamente no están en forma de tecnología biomédica o fármaco y entonces no se subvencionan.

Fuente: Entrevista a Alfonso Bordallo | Instituto de Ciencias de Nutrición y Salud

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