Un estudio sobre maíz transgénico, herbicidas y cáncer provoca furor mediático mundial

Un artículo publicado el 19 de septiembre de 2012 en Food and Chemical Toxicology, según el cual los ratones alimentados con maíz transgénico tienen un riesgo mucho mayor de contraer cáncer, ha provocado una gran polémica mundial, en especial en Europa

Maíz con GMO escrito

Herbicidas, maíz transgénico y cáncer

El estudio, elaborado por científicos de la Universidad de Caen (Francia), y publicado en el número de septiembre de la revista científica Food and Chemical Toxicology, afirma que ratones de laboratorio alimentados con maíz transgénico modificado para resistir el herbicida glifosato tendrían tres veces más posibilidades de contraer cáncer. Los científicos investigaron los posibles efectos adversos para la salud de ratones de laboratorio de una dieta que incluía maíz NK603, un tipo de maíz modificado genéticamente por la compañía de biotecnología Monsanto para resistir el herbicida glifosato (al cual ciertas especies de malas hierbas están comenzando a desarrollar resistencia después de dos décadas de uso indiscriminado). Esta variante de maíz transgénico ha sido aprobado para consumo humano por las autoridades sanitarias de la Unión Europea y EEUU, entre otros países.

El estudio ha durado dos años, es decir, toda la esperanza de vida de un ratón, lo que le convierte en el primer estudio a largo plazo de los efectos sobre la salud de ese tipo concreto de maíz genéticamente modificado. Los investigadores comentaron que los resultados eran “alarmantes”: los animales alimentados con NK603 sufrían más cánceres y de mayor tamaño, y morían antes que los controles alimentados con otros tipos de maíz transgénico. Se observó una mortalidad por cáncer “de dos a tres veces superior” en hembras alimentadas con la combinación de maíz transgénico y Roundup. El 93% de los tumores en hembras eran de mama. La mayoría de machos murieron a causa de problemas hepáticos o renales, además de tener cuatro veces más tumores que los ratones machos del grupo de control.

Roundup

Polémica mundial

Como era de esperar, la noticia ha reavivado el debate sobre los alimentos transgénicos en todo el mundo, en especial en Europa, donde numerosas organizaciones y asociaciones científicas llevan años oponiéndose al cultivo y comercialización de alimentos  modificados genéticamente. El primer ministro francés ha declarado que si estos resultados se confirman, su gobierno presionará para que se prohíba el maíz genéticamente modificado en toda la Unión Europea. La Comisión Europea también ha dado instrucciones a la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, con sede en Parma (Italia) para que analice los resultados del estudio. En Rusia, el Servicio Federal de defensa de los derechos de los consumidores, el Rospotrebnadzor, publicó el pasado 24 de septiembre un comunicado anunciando la suspensión de la importación y uso de esta variante de maíz transgénico.

El estudio orginalmente publicado en la revista Food and Chemical Toxicology desde septiembre del 2012, fue retirado por el editor en jefe el 28 de noviembre del 2013. Posteriormente fue republicado el 24 de junio de 2014 en la revista Environment Sciences Europe.

Tumores en los animales tratados con maíz NK603 y alimentados con agua-con Round up Seralini 2012
Tumores en ratones alimentados con maíz NK603 y con agua con niveles mínimos de RoundUp (Imágenes de estudio retirado y republicado)

¿Controversia científica?

Diversos científicos y el fabricante de este tipo de maíz transgénico, la empresa biotecnológica estadounidense Monsanto, han respondido poniendo en duda la validez científica del método empleado en el experimento. El estudio de la Universidad de Caen ha sido financiado por el Comité para la Investigación e Información Independiente sobre Ingeniería Genética (CRIIGEN). CRIIGEN se define a sí misma como “una organización independiente sin ánimo de lucro para el estudio científico de los alimentos modificados genéticamente y del impacto de los contaminantes en la salud y en el medio ambiente, y para el desarrollo de alternativas no contaminantes”. Por su parte, el editor de la revista Food and Chemical Toxicology, el toxicólogo José Domingo de la Universitat Rovira i Virgili de Reus (Tarragona) afirma que el estudio pasó todas las pruebas de validación del método científico sin mayor problema, y defiende la necesidad de estudios independientes sobre los alimentos transgénicos.

La supuesta controversia científica, afirman otros expertos, sólo podrá ser solucionada cuando se analice en detalle los datos y el método empleado, así como cuando se repliquen los experimentos a mayor escala. Pero el autor del estudio, el biólogo molecular Gilles-Eric Séralini de la Universidad de Caen (Francia) afirma que no los mostrará hasta que se hagan públicos los datos que llevaron a la autorización del uso del maíz transgénico NK603 en Europa, y que una comisión internacional independiente analice los resultados. Por su parte, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria anunció el miércoles pasado que publicará las conclusiones preliminares de su análisis durante la semana que viene.

Otros expertos también llevan tiempo cuestionado si este tipo de estudios dietarios son adecuados para comprobar si un alimento es saludable. Los estudios de laboratorio miden dosis precisas de compuestos bien definidos, cuando en la realidad los compuestos supuestamente perjudiciales contenidos por los alimentos son heterogéneos y resulta difícil controlar la cantidad de compuesto ingerido. De hecho, los organismos reguladores suelen basarse en test que comparan las propiedades toxicológicas y nutricionales de los alimentos transgénicos con las de los no transgénicos.

Referencias

Fuentes

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