Champú y acondicionador caseros y ecológicos

Cuando decidí buscar champús y acondicionadores naturales para mi cabello encontré un artículo llamado “Esta cavernícola no usa champú” que, entre otras cosas, explicaba que el champú elimina de forma excesiva la grasa natural de nuestro cabello, lo que hace que nuestro sabio organismo aumente la producción para solucionar el problema. Resultado: a las 24 horas te tienes que volver a lavar el pelo y tu pelo está terriblemente encrespado y eléctrico. Así que usas un suavizante y la situación empeora aún más.

Eso sí, te adelanto que por lógico que parezca lo que dice, también se pueden encontrar artículos que dicen todo lo contrario (no podía faltar). De cualquier modo, desde mi punto de vista es una buena opción para evitar el uso de champús comerciales repletos de químicos y derivados del petróleo, por lo que les dejamos con el artículo de Eva Muerde La Manzana y nos lanzamos al método de lavado del cabello con bicarbonato y vinagre.

Esta cavernícola no usa champú

Eva sin champú

No, no doy asco. No, mi pelo no está grasiento. No, no soy una hippy.

No he utilizado champú ni acondicionador en mi pelo desde hace más de 9 meses. Aunque pueda sonar a locura declarar que no uso champú, nunca lo dirías al verme (no hay rastas, ni moscas revoloteando alrededor de mi cabeza). De hecho, mi pelo tiene una apariencia y un tacto mucho más saludable que antes. He estado practicando lo que en inglés se llama el método “No Poo” y a pesar de cómo suena, no es una nueva práctica para dejar de ir al baño; significa “no shampoo”.

La primera vez que oí hablar de este concepto fue hace años, cuando todavía desayunaba un tazón de cereales con leche semidesnatada cada mañana. Fue de la mano de unas bailarinas holandesas. Tenían un precioso pelo largo, cobrizo y brillante. Cuando me contaron que no utilizaban champú, yo no lo entendí. Al fin y al cabo, ¿por qué querrías dejar de usar champú? En su momento no le di muchas más vueltas, aunque me sorprendió lo bonito (y limpio) que tenían el cabello estas dos chicas. Pero la idea permaneció en mi cabeza, y no fue hasta que comencé a evitar alimentarme con productos químicos en cajas de colores disfrazados de comida, que me dio por plantearme la toxicidad de muchas otras cosas que me rodean a diario. En otras palabras, si estamos totalmente en contra de embutirnos a base de basura neolítica hiperprocesada y repleta de productos químicos impronunciables, ¿por qué nos parece bien restregárnosla por la piel – nuestro órgano más grande? Al fin y al cabo, la mayoría de los champús y jabones están repletos de productos químicos que se han relacionado con todo tipo de males, desde disruptores endocrinos, hasta daños en el sistema neurológico e inmunológico.

Voy a retroceder un poco en el tiempo, a esa época de la que he hablado un poco más arriba, antes de embarcar en este estilo de vida. Mi salud no era buena. Además de mis problemas hormonales y digestivos, el acné y la hipoglucemia, también se me caía el pelo. A todo el mundo se le cae el pelo cuando se ducha, pero en mi caso parecía que perdía lo mío y lo de la vecina. Hace unos meses, mi madre incluso me confesó que en aquella época se me notaba a la vista la falta de pelo alrededor de la raya, en la parte de la coronilla, y que en su momento no me lo había querido decir porque sabía que me iba a llevar un disgusto.

Cuando comencé a alimentarme de forma ancestral, las cosas mejoraron muchísimo. El pelo ya casi no se me caía. Me pasé a un champú más natural, sin laurilsulfato sódico (SLS). Después de cada lavado todavía necesitaba utilizar una mascarilla ultranutritiva, y un buen serum para poder domesticar esa melena de leona salvaje (y no lo digo en el buen sentido). Pensaba que me había tocado tener un pelo así, y que nunca sería capaz de salir de la ducha y dejarlo secar al aire, sin productos caros, sin más. Me había resignado. Al fin y al cabo, había conseguido bajar esos 18 kilos que se me habían acumulado, mis alergias y dolores de cabeza habían desaparecido, ya no me resfriaba… ¿Qué más podía pedir? Pero cuando empecé con el “no poo”todo cambió. Ahora soy capaz de salir de la ducha, y la pasada deforme y electrificada masa en la que se convertía mi pelo si osaba dejarlo sin su caro serum de peluquería, ahora dibuja un bonito rizo natural al secarse al aire.

Pelo encrespado

Los beneficios de dejar el champú

Éstas son algunas de las cosas que podemos esperar:

  • Más volumen
  • Menos días de pelo graso y más espaciamiento entre lavados (actualmente me lavo el pelo una vez por seman, repito, no ando por el mundo en plan rastafaris)
  • Menor encrespamiento
  • Más dinero en nuestros bolsillos (porque no estamos comprando champú)
  • Todavía MÁS dinero en nuestros bolsillos (porque disminuye la necesidad de comprar otros productos para el pelo)
  • Pelo más brillante
  • Menos productos químicos dañinos en contacto con nuestro cuero cabelludo y piel
  • Menor impacto medioambiental (menos plásticos, menos productos químicos en el suministro de agua, menos consumo)

A estas alturas, imagino que te estarás preguntando por qué no lo estás haciendo ya.

Datos curiosos acerca del champú comercial

Hasta los años 30, las mujeres no utilizaban champú. De hecho, el champú, tal y como lo conocemos hoy en día, ni se había inventado.
A principios del siglo XX, lo último era enjuagar y lavarse el pelo con jabón, cada dos semanas, en lugar de cada mes como hacían muchas mujeres en esos tiempos. Pero veo fotos de estas antepasadas con sus preciosas cabelleras, y me pregunto: ¿Por qué? ¿Por qué nosotras necesitamos champú cada puñetero día, cuando el pelo de estas mujeres se veía tan lustroso y saludable?
Y está claro. Todo se reduce de forma innegable al consumismo. No es por ponerme a despotricar, pero durante toda nuestra vida se nos ha vendido que si no compramos y compramos, acabaremos siendo un asco. A todos los gurús del marketing, ¡que os den! Mi bisabuela era atractiva mucho antes de que os diera por vendernos eso de que “tienes que comprar este producto o aquel otro para ser atractiva”.

Mujeres en 1900

Esto es lo que le hace el champú a tu cabeza

Elimina el sebo – los aceites naturales que produce tu cuero cabelludo – y esto le dice a tu cabeza que tiene que producir más aceites. Esa es una de las razones por las que el pelo se suele engrasar a las 24 horas de lavarlo con champú. Tu cuero cabelludo: “¡Tíaaaaa… te has cargado todos los aceites! Hay que producir más, más, más… porque estos aceites SON BUENOS PARA TU PELO!”
Y las del pelo rizado. Sí, tú. ¿Sabes qué? Por eso se te queda el pelo encrespado. No por falta del último sérum capilar que ha salido a la venta. Sino porque no permites que estos aceites recubran hasta el último extremo de tu pelo, y anulas por completo cualquier posibilidad de que tu cuerpo se ocupe del problema.

Cómo se hace

Hay distintas formas de llevar una vida sin champú – desde no usar nada de nada, enjuagar el pelo con agua y pasarle una toallita, a lavarse con una mezcla de pepino y zumo de limón, o lavarse con arcilla.

Sin embargo, aquí voy a explicar el método más popular y el que yo utilizo casi siempre.

“No Poo” con bicarbonato y vinagre de sidra de manzana; un paso a paso.

Lo que necesitas:

  • Bicarbonato de sodio
  • Vinagre de sidra de manzana ecológico
  • Aceite esencial ecológico (opcional)
  • 2 recipientes (botellitas estilo biberón)

Champú y acondicionador libre de químicos

Champú con bicarbonato

  1. La mezcla base es de 1 cucharada sopera (20 gramos) de bicarbonato de sodio con una taza (240 ml) de agua destilada tibia. A mi me va bien esta proporción. Pero si tu cabello es más bien graso, es posible que necesites utilizar hasta 2 cucharadas; si en cambio lo tienes muy seco, puedes intentar con algo menos de una cucharada. Agita bien la mezcla.
  2. Humedece el pelo y echa la mezcla sobre la cabeza. Utilizando el pitorro de la botella, concéntrate en repartirla sobre el cuero cabelludo, sobretodo donde tiende a ensuciarse más (parte superior, coronilla, alrededor del nacimiento y las orejas y en la zona de la nuca) y masajea con suavidad (hago hincapié en la palabra “suavidad”, no queremos frotar con excesiva intensidad). Esto funciona como el champú tradicional para limpiar el pelo.
  3. Aclara bien el pelo con agua, igual que si fuera champú. Es muy posible que en este momento sientas el pelo áspero, sobretodo al principio, es normal.

Este proceso alcaliniza el cuero cabelludo y el pelo, no es su estado natural. Por ello es necesario el siguiente paso, el del vinagre; equilibra el pH de cabello y cuero cabelludo, dejándolo suave, brillante y manejable.

Acondicionador con vinagre de sidra de manzana

  1. Mezcla entre 1 cucharada sopera y un 1/4 de taza (60 ml) de vinagre de sidra de manzana con una taza (240 ml) de agua destilada tibia. Cuanto más seco tengas el cabello, mayor proporción de vinagre tendrás que usar. Ajusta las cantidades hasta dar con tu mezcla perfecta.
  2. Echa esta mezcla sobre el pelo. Pásate un  peine o los dedos y seguidamente enjuaga bien.

El olor a vinagre se disipará una vez tengas el pelo seco, pero puedes añadir unas gotas de aceite esencial a esta mezcla para que sea más agradable y tu pelo mantenga un aroma que te gusta. Mi preferido es el de naranja dulce, pero puedes ir variando y haciendo tus propias mezclas según tus gustos.

Mejor que cualquier mascarilla capilar

Deja secar al aire o utiliza el secador. Si tu pelo es seco o rizado, puedes usar dos o tres gotas de aceite de jojoba, argán, coco o manteca de karité, bien extendidas entre las palmas de tus manos y repartirlo en largos y puntas.

Una vez por semana también puedes hacerte una hidratación intensiva a base de uno de estos aceites nutritivos la noche antes de lavarte el pelo.

El éxito y el periodo de ajuste

Durante el período de ajuste, tanto el pelo como el cuero cabelludo pueden presentar signos de exceso de grasa, exceso de sequedad o una combinación de ambas cosas. El pelo puede presentar una textura como cerosa, encrespada o simplemente, rara. Pero finalmente se volverá suave y brillante. Algunas personas, como fue mi caso, no experimentarán este período de ajuste.

El éxito de este método puede depender del tipo y calidad del agua que sale de tu ducha. El contenido mineral del agua depende de la región, las tuberías y el sistema de filtrado. El agua con un contenido mineral muy alto, o muy bajo, puede interferir con la rutina. Si parece que tu período de ajuste dura mucho más de 4 semanas, es posible que la culpa sea del contenido mineral de tu agua. También cabe la posibilidad de que tengas que modificar las proporciones de bicarbonato y vinagre utilizadas en tus mezclas.

Lo que podemos esperar

  • Un par de semanas de preguntarnos qué narices estamos haciendo, porque nuestro pelo está exageradamente grasiento. A mí no me ocurrió. En mi caso, la transición fue sobre ruedas. Pero si ocurre, no pasa nada. El cuerpo tiene que reajustarse, y el cuero cabelludo puede reaccionar de forma exagerada.
  • Muchos días de coleta, moño, gorra y pañuelo durante ese par de semanas de ajuste. No es el fin del mundo.
  • Una mejora en el pelo tras ese período de ajuste.
  • Finalmente, una cabellera maravillosa cuya existencia desconocíamos. Es como el Mago de Oz, pero sin los monos voladores.

Melena sin champú

Muy importante

Lo sé, lo sé. La idea de abandonar el champú da un poco de miedo. A mí también me asustaba durante mucho tiempo y aplazaba el momento de lanzarme. Cuando finalmente lo hice, me arrepentí de no haberme atrevido antes. Si lo quieres intentar, dale al menos 3 o 4 semanas antes de abandonar. Prácticamente todas las opiniones negativas acerca de este método dicen algo así: “Lo intenté durante 3 días y lo odié.” No seas esa persona.

Todavía más importante

Si no estás familiarizado con los principios de la alimentación ecológica, debes comprender que éstos son la base de cualquier cuidado corporal. Comparto estas recomendaciones con la intención de que se apliquen sobre los cimientos de una alimentación saludable. Las deficiencias nutricionales y la mala función digestiva son responsables de desequilibrios hormonales, acné y otros problemas dermatológicos, calidad del pelo y olor corporal, entre otras cosas. La calidad de nuestros alimentos condiciona el funcionamiento de cada uno de nuestros procesos corporales.

Advertencias finales

  • No te estoy prometiendo la fórmula del pelo pantene (porque ésta es básicamente mucho Photoshop), ni la cura a todos tus males.
  • En muchos casos el comienzo es duro, porque el pelo se resiste al cambio, pero al cabo de un mes como máximo la cosa empieza a andar bien.
  • Compra bicarbonato de sodio a granel o en grandes cantidades (1 o 2 kilos) para ahorrar en residuos y dinero.
  • No es un método para todos. En algunas personas parece que produce mucho picor, y aunque hay quien trata la caspa con este método, a otros parece que se la dispara. Como en todo, tienes que estar atento a las señales de tu cuerpo.
  • Si tienes una melena increíble y amas las espuma del champú, quizás el método “No Poo” (sin champú) no sea para ti. Pero aún en ese caso es posible que quieras hacer la prueba para reducir tus gastos (una barbaridad según que productos uses normalmente) y, al mismo tiempo, bajar al mínimo tu huella (lo que estaría muy bien porque ahorrarás mucho plástico al planeta, vertidos químicos al agua, además de la huella de CO2 generada por la distribución del producto). Piensa que si te animas a probar, lo máximo que puede pasar es que descubras que estabas mejor antes del invento y por el camino te hayas ahorrado algo de dinero.
  • Finalmente, si te lanzas al agua, ¡no dejes enviarnos tu comentario!

Videotutorial de la elaboración

Artículo original: Esta cavernicola no usa champú . Eva Muerde La Manzana (Edurne Ubani)

Autor sin avatar

Pablo Padrón

Aficionado al powerlifting y la halterofilia y apasionado del entrenamiento de la fuerza y la nutrición.

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