Expertos alertan que la calima trae DDT que afecta a los asmáticos en Canarias

Calima en Canarias

El alergólogo Anselmo Sánchez afirma que el calentamiento global y el adelanto de la estación polínica disparan los síntomas que antes llegaban con la primavera.

El jefe de Alergología del Hospital Insular de Las Palmas de Gran canaria, Anselmo Sánchez, comentó ayer que el calentamiento global ha provocado “un aumento de la concentración del polvo sahariano”, que además contiene partículas de DDT (Dicloro Difenil Tricloroetano) una vez “se ha detectado en sangre de pacientes alérgicos”, un insecticida prohibido en Europa pero utilizado aún para la agricultura en Marruecos.

El doctor dio ayer una conferencia en aquel centro de salud y en el Club La Provincia (que pertenece a Editorial Prensa Ibérica, el mismo grupo que La Opinión de Tenerife) con motivo del Día Mundial del Asma. Alertó también de que el siroco “incrementa los síntomas de los pacientes alérgicos”, que suele aparecer a los tres días de exposición al fenómeno atmosférico. Si bien con el calentamiento global no ha aumentado la frecuencia del siroco, sí se ha dado “un aumento de su concentración”, dijo Sánchez.

El especialista explicó algunas conclusiones del proyecto Impacto-Clima “un trabajo que hemos hecho sobre la influencia que ha tenido el calentamiento global y el aumento de la temperatura en Canarias sobre las enfermedades alérgicas y el medio ambiente”. Este proyecto está patrocinado por la Unión Europea y en él participan investigadores de los archipiélagos macaronésicos y de Marruecos.

Otros agentes como los contaminantes atmosféricos, ozono, dióxido de nitrógeno y los PED (partículas emitidas por el tubo de escape de motores diesel), “son capaces de producir asma por sí mismas”, aseveró Sánchez. Estas sustancias actúan “inflamando las vías respiratorias” y “potenciando la alergia a los ácaros y el polvo”, pero según puntualizó “los vientos Alisios actúan en las Islas barriendo estos agentes contaminantes”.

Diferencias

Sánchez puso el acento en la necesidad de discernir entre los conceptos de cambio climático y calentamiento global. El primero “es discutible”, aseguró. Se refiere a “un cambio brusco de temperatura en una zona geográfica determinada”, un hecho sobre el que “los mayores te cuentan que ha ocurrido 40 años atrás”. Lo que sí se ha demostrado científicamente es el calentamiento global y el aumento de la temperatura terrestre. Esta circunstancia repercute en Canarias bajo el punto de vista de las enfermedades alérgicas “de la misma forma que en la Península”, a través de la aparición precoz de los síntomas de alergia al polen; es decir, “el ensanchamiento de la estación polínica” de algunas especies vegetales, apuntó el alergólogo.

Si antes era a partir del 21 de marzo cuando aparecían los síntomas, “en Canarias empiezan coincidiendo con la época de los almendros en flor de Tejeda, que este año se ha adelantado a febrero”, algo que ocurre también con la artemisa y el olivo en lo que se refiere a la anticipación de la sintomatología alérgica en el tiempo. Los síntomas se entienden por “sensibilización y provocación de anticuerpos que demuestran que el paciente empieza a sufrir antes que otros años”, explicó el doctor.

Doctores Anselmo Sánchez y Jordi López
Los doctores Anselmo Sánchez y Jordi López en la conferencia del Club La Provincia.

Por otro lado, tanto el asma como las alergias tienen una incidencia importante en el rendimiento escolar y el absentismo laboral. En base a dos estudios epidemiológicos hechos en España, el primero en 1997 y el último en 2005, “se ha visto cómo la pérdida de escolaridad está en 20 días al año en niños de siete a 12 años”, un dato que refleja “cómo una rinitis puede complicar los exámenes”, enfatizó el doctor. No en vano, el porcentaje de alumnos que tienen probabilidades de repetir el curso académico por causa de estas afecciones asciende al 40%, una circunstancia que se agrava debido a “la asociación a veces, a fármacos que producen somnolencia” para tratar estas enfermedades.
Además, “los múltiples estudios comparativos a lo largo de 36 meses sobre los tratamientos sintomáticos de pacientes asmáticos con el uso de medicamentos”, reflejan una insostenibilidad. “Al suspender la medicación la enfermedad reaparece”, advirtió.

En contraposición al tratamiento sintomático aparece la inmunoterapia como forma de combatir las enfermedades alérgicas, una práctica cuya primera publicación científica cumplió 100 años en 2011. Las prácticas de inmunoterapia se configuraron como técnicas capaces de inducir inmunidad y tolerancia en los pacientes mediante la inyección de los agentes por los que aquellos eran alérgicos, del mismo modo al que actúan las vacunas.

“Se han visto los efectos a largo plazo y se observa una reducción del asma cada vez mayor” con la inmunoterapia, declaró Sánchez. En este sentido “cada vez son más los trabajos que hablan sobre la rentabilidad entre coste y eficacia entre la inmunoterapia y los tratamientos sintomáticos” a favor de los primeros, añadió.

Así mismo, “para seguir profundizando en esta técnica hay que seguir profundizando en la correcta estandarización biológica de los extractos alergénicos”, puntualizó el especialista. La existencia de nuevas vacunas “más específicas” puede “influir muchísimo en la eficacia clínica del paciente, de modo que se antoja como algo necesario el “seguir fomentando la investigación en este sentido” y promover políticas que sirvan como base para potenciar este aspecto. Las nuevas técnicas, como los diagnósticos moleculares, que “en el futuro se dispondrá de el as en el Hospital Insular”, no sólo incidirán en la mejora de los diagnósticos, sino también de los tratamientos, finalizó.

Artículo original: La Opinión de Tenerife

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