Sólo el 0,2% de padres con hijos con sobrepeso piensa que tienen un problema de salud

Niño con sobrepeso

En el verano de 2015, OCU realizó una encuesta a más de mil padres con hijos menores de 10 años. Sus respuestas nos permiten saber cuánto se preocupan los padres por el peso de sus hijos, si en casa se promueven hábitos saludables y cómo actúan en casa de detectar un problema.

La encuesta revela que el problema del sobrepeso infantil cuesta verlo por parte de los padres cuando se tiene delante. De hecho, tan solo un 23% de los padres reconoce que su hijo o hija tiene sobrepeso o lo ha tenido, y únicamente un 0,2% considera que tiene algún problema de salud.

No obstante, 2 de cada 3 padres reconocen su preocupación por la posibilidad de que sus hijos puedan desarrollar enfermedades causadas por una mala alimentación, lo que muestra que existe conciencia de las posibles consecuencias derivadas del sobrepeso.

Padres ciegos ante el problema

Restar importancia, actitudes negativas y positivas

La encuesta, realizada entre junio y julio a través de un total de 1.029 entrevistas a padres con hijos menores de 10 años, revela que aún subsiste una tendencia a restar importancia a los casos de sobrepeso.

Sin embargo, el estudio realizado por la organización de consumidores permite afirmar que el número de hogares en los que se consume comida rápida a menudo es muy bajo, y que en más del 72% de los casos no hay problema para que los hijos acepten una dieta variada.

En cuanto a las actitudes de los padres, el estudio revela ejemplos claramente negativos, advierten. Así, un 38% de los padres utiliza la comida como una forma de recompensa, un 53% presiona a sus hijos al menos ocasionalmente para que coman más y un 35% insiste a sus hijos para que coman más rápido.

Frente a estas actitudes negativas están las de un 36% de padres que impiden que sus hijos coman frente al televisor, las del 82% que muestran de forma activa a sus hijos hábitos de alimentación saludables o las del 31% de padres que involucra a sus hijos en la planificación y preparación de las comidas.

La culpa la tiene la genética

La mayoría de padres culpan a la genética

En cuanto a las causas por las qué los entrevistados piensan que sus hijos tienen sobrepeso, un 68% de los padres considera que el principal motivo es la genética, tendencias familiares y causas hereditarias. Como señala el estudio publicado en la revista OCU Salud en febrero de 2016, aunque la herencia pueda facilitar en alguna medida la subida de peso, las causas reales son la sobrealimentación, la ingesta de alimentos procesados y con exceso de azúcares y grasas y el sedentarismo.

Esta razón se mantiene muy por encima de una mala alimentación (solo el 22% de los encuestados atribuyen a ello el sobrepeso de los niños) o la imposibilidad de controlar su dieta (el 7% dice no controlar lo que come en guardería o colegio, y el 5%, lo que le dan otros familiares).

A pesar de que el factor genético es influyente, no es ni mucho menos determinante: es importante saber que el hecho de que los padres sean obesos solo implica una posible facilidad para subir de peso, no es una condición inexorable de la obesidad. De hecho, los malos hábitos contribuyen mucho más que la herencia

Niños alimentándose saludablemente

La solución

En el primer mundo tenemos un problema gordo con la obesidad. Llamemos a las cosas por su nombre, la obesidad es una enfermedad, que no sólo la padecen adultos, sino también los niños. De hecho este es un sector cada vez más afectado. En Canarias, por ejemplo, según el estudio ALADINO realizado entre 2012 y 2013, el 44,2% de los niños tenía sobrepeso y de esa cantidad el 19,9% padecía obesidad.

Una dieta equilibrada, con unos hábitos alimentarios y acompañada de la práctica de alguna actividad deportiva, debería ser más que suficiente para la prevención de esta enfermedad. Sin embargo, los resultados de la encuesta muestran que muchos niños pasan más tiempo sentados delante de la pantalla que haciendo ejercicio. El 25% no practica ninguna actividad deportiva regular y uno de cada dos niños pasa más de tres horas diarias viendo la televisión o jugando a videojuegos durante el fin de semana o las vacaciones.

El problema viene cuando vemos como en el estudio de OCU, tan sólo el 0,2% de los padres encuestados piensa que el sobrepeso representa un problema de salud para sus hijos. Si quienes son responsables de cuidar y controlar a los niños en primera y última instancia, no ven un problema, evidentemente tampoco buscarán una solución.

Fuente: Obesidad infantil: el doble que hace 30 años | OCU

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