Etiquetas engañosas: la falsa Stevia

Stevia ¿verdad o mentira?La Stevia rebaudiana es una planta con gran dulzor, es considerada la alternativa natural a los edulcorantes químicos como la sacarina. Este producto, capaz de ser hasta 300 veces más dulce que el azúcar de mesa (sacarosa), no está regulado como alimento, pero sí está autorizada su comercialización como edulcorante. La preocupación del consumidor por comer productos cada vez más naturales está originando que la industria alimentaria apueste por esta naturalización de los productos. Pero no todo lo que leemos en las etiquetas es en realidad lo que estamos comprando. Numerosas etiquetas ponen en grande como nombre del producto Stevia, pero sus composiciones apenas alcanzan el 3% de este ingrediente.

Hacendado, marca blanca de Mercadona, anuncia en sus estanterías con grandes letras su edulcorante natural sin el menor pudor: «Edulcorante de la planta de Stevia». Por supuesto, desde lejos el consumidor lee Stevia. Pero dista mucho de la realidad que realmente lo adquirido al comprar esa cajita sea Stevia natural. Lo confiesan en los ingredientes, en la trasera y con un tamaño mucho más pequeño: «Edulcorante de mesa a base de eritritol E-968 y glucósidos de esteviol E-960 (3,5% de extracto de stevia)». Es decir, el consumidor que cree que compra un producto natural, lo que está comprando es un producto procesado y que de Stevia apenas tiene ese 3,5%. También tenemos a la gran multinacional francesa Gerblé, líder en dietética en Europa desde 1928, que tampoco se queda atrás, utilizando un 97% de maltodextrina de maíz como agente de carga y tan sólo un 3% de glucósidos de esteviol.

¿Por qué este engaño?

Por ahora, la normativa europea mantiene prohibida la comercialización de la hoja de Stevia como alimento. El negocio pasa así de manos de los productores de la planta, los pequeños agricultores, a las grandes multinacionales de la industria alimentaria que tienen medios técnicos para procesar las hojas y producir el extracto de Stevia: glucósido de esteviol que, por supuesto, es el que se permite comercializar según la normativa de la UE (gracias a la presión de los lobbies empresariales de la industria alimentaria, como apunta Francisco Alcaraz, productor de esta planta y portavoz de la Asociación de Amigos de la Stevia). Pero este extracto es tan potente que no es factible su comercialización edulcorante si no se le añade lo que llaman un «agente de carga», o sea, otro producto que aumente su volumen. Ese agente de carga es frecuentemente el eritritol, un alcohol de azúcar (polialcohol) similar al xilitol, que aunque puede producirse de forma natural, a nivel industrial se produce a partir de glucosa a la que se le añade levaduras para fermentarla. Un producto del que probablemente huya el consumidor que busca un edulcorante natural para su alimentación.

Stevia de Hacendado

Entonces, ¿es publicidad engañosa?

Rubén Sánchez, portavoz de FACUA opina que sí:

Es publicidad engañosa ya que hace pensar al consumidor que adquiere un producto totalmente natural (la Stevia) que en realidad no lo es; en este caso, el etiquetado y la tipografía para anunciarse como Stevia están pensados para inducir al error del consumidor, y las administraciones competentes en materia de consumo deberían requerir que se retiren esos productos y se les cambie el nombre.

Pero si Mercadona lo hace mal, aún peor lo hace Natreen. Esta compañía multinacional líder del sector del edulcorante también anuncia su producto como «Stevia» en sus cajas y, además, evita especificar en su web, los ingredientes que acompañan su Stevia y mucho menos el porcentaje de la composición de su edulcorante presuntamente natural. En el etiquetado, donde es obligatorio por ley indicar los ingredientes, puede leerse que su «Edulcorante de la planta Stevia» lleva muchas más cosas: lactosa, carboximetil celulosa de sodio reticulada, l-leucina… No hace falta ser ningún experto para darse cuenta que el edulcorante de Natreen no es tan natural como lo venden.

No es la única ocasión que la industria alimentaria trata de engañarnos a los consumidores ofreciéndonos productos naturales que en realidad no lo son. Lo vivimos con la prohibición de ponerle «Bio» a todo aquello que no lo fuera en realidad, aunque muchos falsos bio siguen en las estanterías tras estrategias de engaño de todo tipo en sus etiquetados. Algunos ejemplos muy populares: el Biofrutas Pascual que pasó a llamarse Bifrutas Pascual y las barritas Biocentury, ahora Bicentury.

¿Existe también buena práctica?

La buena práctica la podemos encontrar en marcas como Azucarera, que comercializa su edulcorante con un nombre diferente a Stevia (ya que, como hemos podido apreciar, no lo es en su mayor parte). Truvia, el edulcorante de Azucarera tiene menos Stevia aún: un 1% de glucósido de esteviol. Sin embargo, Azucarera aclara que su eritritol lo
obtiene de la fermentación del maíz de forma natural. Además, una portavoz de Azucarera apunta que «a pesar de que la mayoría de nuestros competidores no lo hacen, nosotros (Azucarera) decidimos declarar en el propio pack el contenido de extracto de Stevia para dar la máxima información a nuestros clientes», y concluye señalando que «no es posible utilizar mayores concentraciones en los extractos de Stevia porque el dulzor sería excesivo».

Pese a que Azucarera al menos no engaña a los consumidores, el problema de fondo es por qué hay que hacer un extracto de Stevia si usando sus hojas de manera natural (como en las infusiones) podríamos darle el dulzor que queramos a aquello que deseemos endulzar. Ni siquiera la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) sabe responder a eso: aunque reconoce que desde 2007 el uso de la Stevia de manera natural (sin procesar) como alimento está volviendo a ser estudiado (ya lo fue en 1999 cuando los lobbies lograron que se pidiera una información extra y paralizaron su aprobación como alimento); aunque 7 años después no han dado respuesta. Si la hoja de Stevia se autorizara como alimento -algo lógico si tenemos en cuenta que su extracto más puro se comercializa como edulcorante-, entonces entrarían también al negocio los productores, los agricultores y no sólo la gran industria alimentaria dedicada a procesar lo que tenemos que comer (aunque seguramente también se las ingeniaría para sacar tajada…).

Polvo de Stevia junto a hoja de Stevia
Polvo junto a hoja de Stevia

Fuera de nuestras fronteras

¿Y qué sucede fuera de nuestras fronteras, donde las pautas del mercado no la marcan los lobbies de Bruselas?

En Japón su uso como alimento está aprobado desde hace más de 40 años y en Argentina se comercializa la planta desde hace años.

En Europa, la batalla entre lo natural y lo procesado por el momento sigue perdida para los que exigimos una alimentación saludable y directa que vaya del agricultor al comedor de casa. Al menos, mientras los que nos dicen qué podemos y no comer sean los que «manipulan» nuestra alimentación.

En cambio, en Estados Unidos podemos encontrar presentaciones de extracto de Stevia orgánica desde un 10% de pureza hasta un 100%.Stevia pura

Fuente: Mentiras de etiqueta: la falsa Stevia (Ricardo Gamaza)

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