Cóctel de pesticidas en la mayoría de vinos, incluidos españoles, según un estudio de OCU

Vinos y pesticidas

En los vinos españoles son detectables restos de pesticidas. Ese es uno de los resultados que revela un estudio publicado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en julio de 2015, tras analizar las uvas de 325 vinos, 90 de ellos españoles. El 47% de los vinos españoles contienen restos de pesticidas y, más peligroso aún, un 6% de ellos contienen pesticidas ilegales según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

Muchos pesticidas son contaminantes hormonales, también denominados disruptores endocrinos, ya que interfieren en la función de nuestras hormonas y pueden aumentar el riesgo de padecer graves enfermedades, como disfunciones tiroideas, malformaciones, disminución de la fertilidad, obesidad y cáncer. La principal exposición humana a estos agentes se produce a través de la alimentación, en este caso, el vino, seguido de los cosméticos.

Aunque el estudio nos intenta calmar al concluir que los niveles de pesticidas se encuentran por debajo de los límites permitidos por la UE, según los expertos, para los disruptores endocrinos no existe el concepto de “umbral mínimo” o cantidad a partir de la cual aparece un efecto. Si hay pesticida, existe peligro. No nos sirve que la Comisión Europea fije un valor límite para un pesticida, el único valor admisible debería ser cero.

Además, otro resultado preocupante es que el 70% de los vinos contaminados tienen más de un pesticida, algunos hasta 7, lo que supone un verdadero cóctel cuya acción combinada es impredecible.

Según los últimos Eurobarómetros, la presencia de tóxicos en la comida es la principal preocupación alimentaria de los consumidores españoles. Pues bien, la solución es fácil: consumir vinos ecológicos, sin pesticidas e identificados con el sello ecológico de la Comunidad Económica Europea.

Etiqueta Ecológica Europea

Así, además de evitar los contaminantes hormonales, premiamos a los productores que se preocupan por nuestra salud y la del medioambiente.

Por último, debemos exigir a la Comisión Europea y al Gobierno que tomen medidas reales para evitar la contaminación de los alimentos y productos de uso habitual, proporcionando información a la población y eliminándolos de nuestro entorno. Ese es el objetivo de la campaña “Libres de contaminantes hormonales“.

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