El impacto del consumo leve y moderado de alcohol sobre la salud (II). Riesgo de cáncer, cirrosis, pancreatitis, HTA, ACV, ECV, demencia…

El alcohol es un gran enemigo públicoEl consumo de alcohol es un claro enemigo de la salud que provoca unas 3,3 millones de muertes al año y cumple un papel fundamental en más de 200 enfermedades, como el cáncer, la cirrosis hepática o algunos tipos de demencia, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Está asociado con el riesgo de desarrollar problemas de salud tales como trastornos mentales y conductuales, incluido el alcoholismo, importantes enfermedades no transmisibles tales como la cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares, así como traumatismos derivados de la violencia y los accidentes de tráfico. Además, la OMS señala que no hay consumo de alcohol libre de riesgos [1].

Recientemente se han establecido relaciones causales entre el consumo de alcohol y la incidencia de enfermedades infecciosas tales como la tuberculosis y el VIH/sida. El consumo de alcohol por parte de una embarazada puede provocar síndrome alcohólico fetal y complicaciones prenatales [1].

Pero no hace falta abusar de la bebida para que los efectos nocivos sobre el organismo se manifiesten. Incluso una ingesta moderada de alcohol afecta negativamente al cerebro. Tanto la estructura como la función cerebral se ven afectadas por el consumo de alcohol, aunque éste no sea excesivo [2].

Primera parte:El impacto del consumo leve y moderado de alcohol sobre la salud (I). Qué es el alcohol, absorción, metabolismo y toxicidad

Logos de la OMS, IARC y ASCO

En 2006, en una revisión publicada en Lancet Oncology, se nombra la asociación causal establecida entre el consumo de alcohol y los cánceres de la cavidad bucal, faringe, laringe, esófago, hígado, colon, recto y, en mujeres, mama; sospechándoses una asociación de cánceres de páncreas y pulmón. La evidencia sugiere que el efecto del alcohol está modulado por polimorfismos en los genes que codifican enzimas para el metabolismo del etanol (por ejemplo, alcohol deshidrogenasas, aldehído deshidrogenasas y citocromo P450 2E1), metabolismo de folato y reparación del ADN. Los mecanismos por los cuales el consumo de alcohol ejerce su efecto carcinógeno no han sido definidos completamente, aunque los eventos plausibles incluyen: un efecto genotóxico del acetaldehído, principal metabolito del etanol. Aumento de la concentración de estrógenos, factor importante para la carcinogénesis de mama. Un papel como disolvente para los carcinógenos del tabaco. Producción de especies reactivas de oxígeno (ROS) y especies reactivas del nitrógeno (NOS2) aumentando el estrés oxidativo y nitrosativo. Y cambios en el metabolismo del folato. Además, el consumo de alcohol está aumentando en muchos países y es una causa importante de cáncer en todo el mundo [3].

Un metaanálisis publicado en 2013 da una cifra de unas 34.000 muertes (5.000 por cáncer de faringe, 24.000 por cáncer de esófago y 5.000 por cáncer de mama) atribuibles al consumo leve de alcohol.

Así que si bien es cierto que el alcohol causa muchas más muertes por su influencia en accidentes de tráfico –éstos provocan unos 3.300 muertos al día en todo el mundo– o por los casos de cirrosis que provoca, además de los problemas sociales que supone el alcoholismo, es importante que sepamos que hay un motivo más para vigilar su consumo [4].

No se trata de una simple correlación, como esa paradoja francesa [5] a conveniencia que ha usado la industria del alcohol para intentar hacernos creer que el vino era fuente de salud. Hablamos de una CAUSA. El alcohol con moderación causa cáncer (sí, se siente), apunta el Dietista-Nutricionista, tecnólogo alimentario y divulgador científico, Aitor Sánchez García.

Persona conduciendo mientras bebe alcohol

La Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), en un artículo donde se revisan diferentes estudios sobre el consumo de alcohol, es tajante en su declaración: “El consumo de alcohol, ya sea leve, moderado o intenso, está relacionado con un mayor riesgo de distintos tipos de cánceres”. El vínculo entre el consumo de alcohol y el cáncer está ya establecido firmemente.

El Informe Mundial sobre el Cáncer, publicado en 2014 por la OMS, afirmaba que el alcohol causa el 3,5% de cánceres, lo que supone 1 de cada 30 [6]. Una sola consumición pequeña, la popular copita de vino, equivale a 10 gramos de alcohol puro, lo que tomado cada día, y aumenta el riesgo de cáncer de mama en un 6%. El efecto del alcohol es acumulativo, es decir, a mayor cantidad de alcohol consumido, mayor riesgo de cáncer, 20 o más años después del inicio del consumo de alcohol [7].

De hecho, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) lo clasifica en el Grupo 1: cancerígeno para el ser humano [8]. Incluso en cantidades moderadas puede aumentar el riesgo, como es el caso del cáncer de mama en mujeres, según afirmó la OMS en 2014 [9]. Además hay suficiente evidencia científica de que no solo no beneficia, sino que agrava los riesgos de enfermedades como: HTA [10], fibrilación auricular [11], ACV [12], etc.

El consumo de alcohol causa cáncer

En 2016 fue publicado un artículo titulado “El consumo de alcohol como causa de cáncer” donde se pone de manifiesto que aunque exista una relación clara entre el volumen de alcohol ingerido y la aparición de cáncer, los bebedores ocasionales tampoco están libres de sus efectos nocivos.

También menciona que los cánceres atribuibles al alcohol en las siete áreas del cuerpo citadas representan un 5,8% de las muertes por cáncer en todo el mundo cada año, que en 2012 fueron 8,2 millones, así que la ingesta de alcohol se relaciona directamente con unas 475.000 de estas muertes [13].

El alcohol deprime fuertemente el sistema nervioso central (SNC), lo que ralentiza la comunicación entre las células cerebrales. Además, afecta al sistema límbico, que controla las emociones. Es por eso que consumir alcohol reduce las inhibiciones.

La corteza prefrontal, una región cerebral asociada con el razonamiento y el juicio, también se ralentiza en respuesta al alcohol, lo que ocasiona un comportamiento más impulsivo y tener un mal juicio.

No al consumo de alcohol

Al consumir dosis más elevadas, el cerebelo, el cual desempeña un rol en la actividad muscular, también es afectado, lo que ocasiona mareos y pérdida de equilibrio.

Con el tiempo, incluso en un período de tiempo tan corto como tan sólo un mes, el alcohol es capaz de [14]:

  • Incrementar la rigidez del hígado, lo que aumenta el riesgo de cirrosis hepática.
  • Disminuye la formación de recuerdos debido a la acumulación de etanol en el cerebro. Por eso es posible que muchas personas no recuerden lo sucedido mientras permanecían alcoholizadas. Además, el alcohol provoca que el hipocampo se contraiga, lo que afecta a la memoria y al aprendizaje.
  • Promueve la inflamación sistémica. Es capaz de aumentar significativamente los niveles de, al menos, cinco indicadores inflamatorios diferentes, aunque consumir alcohol en exceso de manera continuada provoca que los niveles aumenten más dramáticamente. Los estudios han demostrado que incluso consumir alcohol de forma excesiva tan solo una vez provoca que la inflamación aumente drásticamente. En otras palabras, su cuerpo reacciona al alcohol de la misma manera en cómo reacciona a una lesión o infección.
  • Aumenta el estrés cardiaco, al elevar el riesgo de cardiomiopatía, arritmias, hipertensión arterial y accidentes cerebrovasculares (ACV). Los niveles de alcohol en la sangre llegan a sus niveles máximos 2 o 3 horas después de la última copa, lo que significa que podrían manifestarse durante la noche, al dormir. Esto aumenta el riesgo de muerte accidental debido a asfixiarse con su propio vómito y/o sufrir insuficiencia cardiaca o un ACV al dormir.
  • Aumenta significativamente sus niveles de endotoxina. En otras palabras, el alcohol aumenta la permeabilidad intestinal y causa daño intestinal, al permitir que las bacterias se escapen de su intestino y lleguen hasta su torrente sanguíneo.
  • Consumir alcohol de forma excesiva ocasiona un daño significativamente mayor, lo que sugiere que descansar una semana entre cada intoxicación etílica no es suficiente tiempo como para sanar el daño intestinal ocasionado por consumir elevadas cantidades de alcohol.
  • Disminuye la síntesis proteica muscular [15-18], rendimiento y recuperación deportiva [18].
  • Disminuye la gluconeogénesis [19,20] y causa hipoglucemia [19,21,22].
  • Causa hiperlipidemia (aumento de colesterol VLDL y triglicéridos) [19] aumentando la síntesis de grasa hepática y visceral [19,23-25] y aumentando las posibilidades de padecer esteatosis hepática (hígado graso) [19].

En dosis más elevadas durante largos periodos de tiempo puede incluso causar:

  • Acidosis láctica [26] ,por la dificultad de la utilización de oxígeno a nivel tisular y cetoacidosis alcohólica. [21,26-28]

Hígado sano vs. cirrosis hepática

Cirrosis hepática

La cirrosis es la consecuencia de un daño acumulado en el hígado durante largos períodos de tiempo. Se basa en la acumulación de fibrosis en el tejido hepático y disminución del tejido hepático operativo. El correcto funcionamiento del hígado y su estructura se ven afectados y ocasiona dificultades en el riego sanguíneo hacia dicho órgano.

Entre sus causas, cabe destacar el abuso del alcohol, los virus de hepatitis B, C o D, esteatohepatitis no alcohólica, hepatitis autoinmune u otras condiciones congénitas como hemocromatosis o colangitis esclerosante.

Sus consecuencias varían entre la pérdida de apetito, náuseas y vómitos con sangre, pérdida de peso, aumento del tamaño del hígado, encefalopatías e incluso ascitis. El tratamiento para la cirrosis depende del tipo de cirrosis que padezca la persona, el tiempo que haya durado la enfermedad y el daño permanente que haya sufrido el hígado.

Si se detecta a tiempo, una cirrosis alcohólica puede tratarse con abstención total de bebidas alcohólicas, una dieta equilibrada y suplementación correcta de vitaminas liposolubles mayoritariamente. En cambio si la cirrosis se encuentra avanzada, se suele recurrir a un trasplante de hígado para combatir la insuficiencia hepática. En caso de cirrosis causada por hepatitis autoinmune, los corticosteroides solos o combinados con la azatioprina pueden ser un tratamiento efectivo [29].

Pancreatitis aguda vs. pancreatitis crónicaPancreatitis aguda vs. pancreatitis crónica

Pancreatitis

La pancreatitis consiste en la inflamación del páncreas. Esta ocurre cuando las enzimas pancreáticas, se activan en el páncreas en vez de en el intestino delgado. Se pueden distinguir dos clases o tipos de pancreatitis, aguda o crónica.

  • En la pancreatitis aguda se experimenta un intenso dolor abdominal, sin antecedentes previos que puede mantenerse durante varios días. Este dolor puede ir acompañado de otros signos como náuseas, vómitos, diarreas y fiebre. Además, la glándula no funciona con regularidad.
  • En la pancreatitis crónica, la única diferencia estaría en la destrucción progresiva del páncreas. En ambos casos, las probabilidades de padecer diabetes son muy elevadas.

Se han descubierto un gran número de factores como causantes de inflamación del páncreas. Sin embargo, entre el 60 y el 85% de los casos se encuentran causados por el alcoholismo o la litiasis biliar. Aún no se ha dado con un tratamiento específico que se reconozca como efectivo y que, por tanto, pueda curar la enfermedad.  Para el tratamiento de la inflamación del páncreas aguda habitualmente se prescriben medicamentos que no influyen en el decursar futuro de la pancreatitis, ya que no muestran ningún beneficio, sin embargo la mayoría de pacientes con pancreatitis aguda se recuperan completamente [30,31].

Indicadores de salud 2017 - Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

Epidemiología. Cirrosis hepática y pancreatitis

Según “Indicadores de Salud 2017”, la cirrosis hepática y la enfermedad crónica del hígado fueron responsables en 2015 del:

  • 1% de las defunciones (tasa de mortalidad de 9,5 por 100.000 habitante), en un hombres un 1,5% (14 por 100.000 hab.), en mujeres 0,5%, (5,2 por 100.000 hab.). En Canarias y Asturias fue un 30% más de la media nacional [32].
  • Se estima que la cirrosis causa 800.000 muertes anuales en todo el mundo. En Europa y EEUU tiene una prevalencia de ~250 casos anuales por 100.000 hab.
  • En varones la prevalencia es 2 veces mayor que en mujeres. Siendo más frecuente en varones a partir de los 50 años [33].

Pancreatitis aguda:  No existen datos recientes en nuestro país, pero en EEUU supone la 3ª causa de ingreso en Unidades de Gastroenterología y representa la 5ª causa de muerte por enfermedades no malignas [34]. En España, se estima que la incidencia es aproximadamente 35-40 casos por 100.000 habitantes y año [35].

Pancreatitis crónica: En un estudio español multicéntrico (23 centros) publicado en 2016 con una población estudiada de más de 14,75 millones de personas se diagnosticaron 1.031 casos de pancreatitis crónica entre 2011 y 2012 (18 meses) [36].

Consumo moderado de alcohol

¿Qué consumo se considera moderado?

Definir que implica un consumo moderado de alcohol y que no, es bastante complicado, ya que cada persona tiende a tener su propia interpretación de moderación, quizás para un anciano sea una copita de vino en el almuerzo, para un joven “sólo” 3 o 4 copas de ron con refresco los sábados… La OMS define el “consumo moderado de alcohol” como <30 gramos de alcohol para el hombre y <20 gramos de alcohol para la mujer. Aunque pone de manifiesto que el concepto de “consumo moderado” es un término impreciso y que mientras menos alcohol se consuma mejor.[37]

Viendo una equivalencia en gramos tenemos que:

Cerveza25 cl10 g de alcohol
Vino tinto10 cl10 g de alcohol
Whisky2,5 cl10 g de alcohol
Sidra25 cl10 g de alcohol
Champán10 cl10 g de alcohol

Tasa de alcoholemia

Tasa en sangre (g/l)Efectos fisiológicos
0,5Euforia, sobrevaloración facultades, disminución reflejos
1Dificultades para hablar y coordinar movimientos.
1,5Embriaguez. Pérdida de control de facultades superiores.
2Descoordinación del habla y de la marcha. Visión doble.
3Estado de apatía y somnolencia.
4Coma.
5Muerte por parada de los centros respiratorio y vasomotor.

Hombre alcohólico

El alcoholismo o síndrome de la dependencia del alcohol

El alcoholismo se refiere al consumo excesivo de alcohol, de forma prolongada y continúa en el tiempo, generando por tanto una dependencia a dicha sustancia.El alcoholismo se contempla como una enfermedad crónica, en la que el paciente no es capaz de controlar la ingesta.

Según la OMS, el alcoholismo es denominado síndrome de dependencia del alcohol y se encuentra contenido dentro de la versión, Nº 10 de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).  La OMS también señala que el consumo nocivo de bebidas alcohólicas es un problema de alcance mundial que pone en peligro tanto el desarrollo individual como el social [1].

Tipos de alcoholismo

  • Abstemios: Quienes o no disfrutan o muestran un desagrado activo al gusto y a los efectos del alcohol y en consecuencia, no tiene interés en repetir la experiencia. No solamente se abstienen si no que buscan persuadir o coaccionar a otros a que comparten su abstención.
  • Bebedores sociales: Beben con sus amigos. El alcohol es parte de su proceso de socialización, pero no es esencial, y no toleran una embriaguez alteradora, esta es rara, puede ocurrir sólo durante una actividad de grupo, tal como una boda, una fiesta, etc, momento en que se permite bebida en exceso.
  • Alcohólicos sociales: En comparación se intoxican con frecuencia, pero mantienen ciertos controles de su conducta. Prevén las ocasiones que  requieren, de modo rutinario, toman un “par” antes de volver a casa. Su bebida no interfiere en su matrimonio ni interfiere gravemente en su trabajo.
  • Alcohólicos: Se identifican por su gran dependencia o adicción al alcohol y una forma acumulativa de conductas asociadas con la bebida.

Síndrome de dependencia del alcohol

El alcoholismo es una enfermedad que causa

  • Ansia: Una fuerte necesidad de beber.
  • Pérdida de control: Incapacidad para dejar de beber una vez que se ha comenzado.
  • Dependencia física: Síntomas de abstinencia, tales como náuseas, sudoración, temblores y ansiedad, cuando el consumo de alcohol se detiene después de un período de consumo excesivo.
  • Tolerancia: La necesidad de beber cada vez más cantidad de alcohol para sentir el mismo efecto [38].

Prevalencia del consumo de alcohol en España (15-64 años). Encuesta EDADES, 2013.
La Encuesta sobre alcohol y otras drogas en España (EDADES), 2013 [39].
Radiografía de los bebedores, El País a partir de datos de la OMS.
Radiografía de los bebedores, El País a partir de datos de la OMS [40].

¿Qué hay detrás de la saludable reputación del vino?

Así se titula un artículo [41] publicado en la página web de la BBC, donde se entrevista a varios expertos en la materia, no tiene pérdida:

En las últimas décadas, el vino tinto ha tenido muy buena prensa. Sin embargo, la Dra. Emma Smith, del departamento de comunicaciones científicas de la ONG Cancer Research UK, señala que es un error tomar vino tinto y creer que es algo saludable.

ONG Cancer Research UK y Queen Mary University of Lodon

“El vino tinto sólo contiene cantidades muy pequeñas de resveratrol y la gente no debería tomarlo para obtener algún beneficio para la salud. Es importante recordar que, incluso en cantidades moderadas, el alcohol aumenta el riesgo de varios tipos de cáncer y se estima que es la causa de unos 12.500 casos de cáncer al año en el Reino Unido”.

La profesora Karen Brown, del departamento de estudios sobre cáncer y medicina molecular de Leicester, aclara que su investigación no debe ser malinterpretada.

“No estamos diciendo que el vino tinto puede prevenir el cáncer, estamos estudiando el compuesto puro. El alcohol no es bueno para el cáncer, lo que sucede es que el vino rojo contiene resveratrol”.

Mujer con una copa de vino

El profesor Roger Corder indica que hay poca evidencia que indique que el resveratrol es un ingrediente importante. “Es un mito que el resveratrol tenga algo que ver con las propiedades saludables del vino tinto”, sostiene. “La mayoría de estos vinos tienen cantidades insignificantes de resveratrol y aquellos que tienen algo más, siguen teniendo muy poco como para que haga cualquier efecto”.

El experto apunta que son las semillas, y no la piel de la uva, donde está el verdadero secreto. Cuando las uvas son fermentadas durante semanas los flavanoles se liberan de las semillas, lo que evoluciona en moléculas más complejas.

Pero Corder aclara que la mala noticia es que esto no siempre ocurre en todos los vinos. “Los tipos de vinos más modernos no tienen ese tipo de fabricación”, explica.

Beer running

¿La cerveza es realmente buena para hidratarse?

El siguiente texto es parte perteneciente a un artículo de lectura muy recomendable “Hidratación, cerveza y conflicto de intereses. Tirando de la manta” del blog Comidadeverdad.

Si buscan en google “cerveza hidratación” se puede comprobar como una gran cantidad de medios digitales de renombre nacional e incluso asociaciones cerveceras, citan las bondades hidratantes de la cerveza. 

Medios haciéndose eco de las bondades de la cerveza

Todos ellos se basan en el mismo estudio financiado “Idoneidad de la cerveza en la recuperación del metabolismo de los deportistas” que consistió en:

Tras 60 minutos de ejercicio, un grupo bebió 660 ml de cerveza y agua ad libitum (a voluntad) y el otro grupo bebió únicamente agua ad libitum.  Las diferencias en la hidratación fueron mínimas probablemente por la cantidad de agua ingerida. Sin embargo, que dicha cantidad de cerveza no comprometa de forma negativa la hidratación no significa que se pueda afirmar que la cerveza es buena para hidratarse o lo que es peor aún que es mejor que el agua para hidratarse.

Además, ¿no hubiese sido mejor comparar 660 ml de cerveza vs. 660 ml de agua? En 2014, un estudio [42] comprobó esto:

Tras 60 min de ejercicio, y habiéndose perdido el 2% de la masa corporal a través del sudor se procedió a hidratar a los participantes con la misma cantidad de líquido perdido (1600 ml), dividiéndolos en tres grupos:

  • El primer grupo bebió agua
  • El segundo grupo bebió cerveza con alcohol (4,6% vol.) 
  • El tercer grupo bebió cerveza sin (0,5% vol.)

Tras 3 horas de seguimiento.

  • El grupo de la cerveza excretó un ~75% de líquido vía orina.
  • Los grupos del agua y la cerveza sin alcohol excretaron un ~50%.

Ni siquiera el agua fue capaz de hidratar por completo. El alcohol hidrata menos debido a que inhibe la secreción de hormona antidiurética (ADH), lo que da lugar a un aumento de la micción con la consecuente deshidratación.

En conclusión, vemos que cuando la cerveza no se diluye en cantidades ingentes de agua, NO es una buena opción para hidratarse.

Mito cazado

Añado también esta imagen realizada por el autor del artículo muy ilustrativa donde queda de manifiesto claramente los conflictos de intereses existentes (hacer clic para ver en grande):

Conflictos de interés, cerveza e hidratación

Conclusión

Aunque actualmente se sigue escuchando a médicos, cardiólogos y otros profesionales sanitarios recomendando cerveza y vino por sus “grandes beneficios” proclamados por estudios científicos, y cuyos autores curiosamente están asociados a bodegas, empresas vinícolas y cerveceras.

Doctor recomendado vino

El consumo de alcohol no debe ser recomendado bajo ninguna premisa, y no hay justificación para ello. Ni siquiera en cantidades bajas, leves o moderadas.

Ahora bien, si aún sabiendo los riesgos que el consumo de alcohol conlleva, incluso en dosis pequeñas, quieres seguir tomándote tu copita de vino para acompañar tu almuerzo, me parece estupendo, y es algo totalmente respetable, pero eso sí, no lo hagas pensando que supondrá un beneficio extra sobre tu salud cardiovascular, o porque te hidratará más.

Dejemos de atribuirle beneficios a algo que no los tiene y en cuyo caso los tuviese, se evaporarían ya que el daño que provoca en su conjunto siempre será superior.

Artículo extraído de un trabajo realizado para el Ciclo Formativo de Grado Superior de Dietética en colaboración con Omar Melián, Delia Peña, Laura de Santiago y Héctor Jaber.

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Pablo Padrón

Soy estudiante de Dietética y creador de RealFitness. Practico powerlifting y halterofilia y soy un apasionado del entrenamiento de fuerza, la nutrición y la salud. Entreno desde los 17 años, los primeros años caí en la mayoría de mitos del mundo del fitness, por ello, a principios de 2013 me decidí a crear esta web con la que yo mismo he podido aprender mucho mientras trato de ofrecer información de calidad con un enfoque científico.

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