Prozac y otros antidepresivos populares igual de efectivos que un placebo

Prozac

Una investigación científica muestra que los antidepresivos más populares no sirven para combatir depresiones leves y moderadas

El Prozac, el antidepresivo más famoso con más de 40 millones de consumidores en todo el mundo, otra vez cuestionado. Según los resultados de un metaanálisis [1] publicado en PLoS Medicine en 2008, la fluoxetina, el principio activo de la conocida “pastilla de la felicidad”, tiene el mismo efecto que tomar pastillas compuestas de azúcar, es decir, placebos, cuando se trata de personas que sufren depresión leve y moderada.

Lo mismo ocurre con los otros dos antidepresivos más vendidos, la venlafaxina (Efexor) y la paroxetina (Serotax, conocida también como “pastilla de la timidez”). El estudio concluye que tan sólo funcionan en depresiones severas.

Los investigadores basan sus resultados en un metanálisis de ensayos clínicos registrados por la FDA, la institución norteamericana que se encarga de supervisar los ensayos clínicos de las farmacéuticas para conseguir la aprobación de un fármaco. Irving Kirsch, investigador de la Universidad de Hull, en el Reino Unido que firma el estudio, ha declarado a The Guardian que “los resultados sugieren que la prescripción de antidepresivos debe restringirse todavía más”.

Los enfermos con depresión moderada o leve podrían obtener los mismos resultados si toman placebos o antidepresivos debido a la sugestión del ensayo. Es decir, que el hecho de que profesionales de la salud les presten más atención mejora su sintomatología, explica Javier Meana, director del Banco de Cerebros de Euskadi. ¿Podría funcionar la fórmula menos Prozac y más placebo? “Si en la consulta, al paciente le dedicas tiempo, le explicas qué ocurre, le escuchas y le das un comprimido que no tiene nada también obtienes un efecto terapéutico”, añade. “Sin embargo, actualmente el sistema sanitario no dispone de tiempo, es más barato recetar que dar explicaciones”.

Estrés crónico

Antidepresivos utilizados para resistir el estrés

En España, los antidepresivos son el tercer grupo de medicamentos más vendidos, según datos del Ministerio de Sanidad y Consumo del 2006. En la última década su consumo se ha triplicado, aunque la marca comercial Prozac ha disminuido sus ventas desde que se autorizó su principio activo, la fluexetina como medicamento genérico.

“No tenemos tanta gente con depresión clínica, pero los médicos los están prescribiendo ante acontecimientos adversos de la vida”, afirma Javier Meana. “El estudio cuestiona nuestros instrumentos para medir la depresión y su definición. Estamos utilizándolos para mejorar nuestra resistencia al estrés, no a la depresión”, afirma Jerónimo Sáiz, jefe del servicio de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

Los psiquiatras critican la metodología del estudio publicado en PLoS. “A la estadística, si se la tortura lo suficiente, cuenta lo que uno quiere”, afirma Luis F. Agüera, del servicio de psiquiatría del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.

Los estudios sobre antidepresivos con resultados negativos no llegan a difundirse ya que no se publican en las revistas científicas, según los resultados de otro estudio [2] publicado en 2008 en New England Journal of Medicine. Tan sólo un 51% de los estudios registrados en la FDA logran la aprobación de esta institución. Sin embargo, en la literatura médica, un 94 % de los estudios muestran resultados positivos.

Precisamente el uso de Prozac ha sido cuestionado en estudios que lo han relacionado con conductas violentas y suicidas, publicados en British Medical Journal en 2005 [3]. En una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2016 [4], muestran como en niños y adolescentes el riesgo de suicidio y agresión se duplica. Aunque no logran dilucidar los daños de manera confiable, debido a que no pudieron obtener acceso a datos anonimizados de pacientes individuales. En otra revisión sistemática de ensayos clínicos [5] encuentran el doble de eventos que pueden conducir a suicidio o conductas violentas en personas que consumen antidepresivos frente a adultos sanos.

Referencias

  1. Kirsch I, Deacon BJ, Huedo-Medina TB, Scoboria A, Moore TJ, Johnson BT. Initial severity and antidepressant benefits: a meta-analysis of data submitted to the Food and Drug Administration. PLoS Med. 2008 Feb;5(2):e45. doi: 10.1371/journal.pmed.0050045.
  2. Turner EH, Matthews AM, Linardatos E, Tell RA, Rosenthal R. Selective publication of antidepressant trials and its influence on apparent efficacy. N Engl J Med. 2008 Jan 17;358(3):252-60. doi: 10.1056/NEJMsa065779.
  3. Moncrieff J, Kirsch I. Efficacy of antidepressants in adults. BMJ. 2005 Jul 16;331(7509):155-7.
  4. Sharma T, Guski LS, Freund N, Gøtzsche PC. Suicidality and aggression during antidepressant treatment: systematic review and meta-analyses based on clinical study reports. BMJ. 2016 Jan 27;352:i65. doi: 10.1136/bmj.i65.
  5. Andreas Ø Bielefeldt, Pia B Danborg, and Peter C Gøtzsche. Precursors to suicidality and violence on antidepressants: systematic review of trials in adult healthy volunteers. J R Soc Med. 2016 Oct; 109(10): 381–392. Published online 2016 Oct 11. doi: 10.1177/0141076816666805 PMCID: PMC5066537

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